Corría el año 1998, creo. Aún madrugaba todos los días para ir al colegio, con un Walkman permanentemente enchufado a las orejas. Si tenía dinero para pilas Duracell la seguridad en mí mismo era total, incluso desafiante. Un gran amigo me pasó una cinta en la que se podía leer “Mano a Mano”. Era un…

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