Diego Montoto saca nuevo disco. Hasta aquí todo normal, se publican cientos de discos cada año. Pero hablamos de Diego Montoto, así que habrá que escarbar un poco más. Este músico polifacético que empezó recorriendo los locales de Madrid con sus canciones y su guitarra a principios de la década de los dos mil ha dado ya algunas vueltas. Su nuevo disco se llama “María” y es el cuarto álbum de estudio que publica como Montoto. Nos tiene acostumbrados a cambiar la temática de las canciones así como de la producción de las mismas de manera rotunda de un disco a otro, así que no esperamos de él otra cosa en este momento. Y después de escucharlo no nos queda más remedio que reafirmarnos en nuestra premisa.

El álbum ha sido grabado en Madrid, en los estudios Mapa Música. Suena muy fresco y trabajado a nivel de sonido. Producido por él mismo y el argentino Gabriel Sarlo. El disco abre con una canción muy tropical con aires africanos, llena de color con una lírica muy sencilla titulada “Te pusiste a bailar”. Nos prepara para el lenguaje directo y nada grandilocuente del resto del disco. Apuntamos de manera anecdótica que los coros del final de la canción los cantan Paco Bello, Patricia Lázaro, y María Rozalén. Bien, el chico tiene amigos. Pero son amiguitos especiales, sin duda. Después, en “El sexo contigo” comprobamos que el disco parece tener bastante ritmo, y ese lenguaje directo que apuntábamos antes. Esta canción tiene los ingredientes necesarios para movernos el cuerpo, aunque sea en el coche.

Seguimos escuchando y vemos que cada canción reclama su propio espacio y que la producción es variada, al igual que las canciones. En “Ojos de Diane Keaton” escuchamos un lado más neoyorquino del álbum. Con referencias woodyallenianas como no podía ser de otra manera tratándose de la ciudad que nunca duerme, de nuevo el autor se dirige en pasado a una mujer a la que ha amado, y pone en valor sus virtudes y defectos con el guante blanco que le proporcionan la ironía, y el humor, representado musicalmente por el clarinete.

Empezamos a comprender de qué va el disco a estas alturas. Es la historia de amor del narrador del disco con una mujer llamada María. Todo gira en torno a ella. Nos cuenta cómo se conocieron, el entusiasmo del principio de la relación, los baches casi inevitables que atraviesan dos personas viajando en el mismo vehículo, y el relato de la pérdida. Pero no es un disco de desamor, ni tampoco de amor loco. Es el mero relato de unos acontecimientos escrito desde la ternura y la nostalgia.

Los aires latinos se van imponiendo al resto, y se puede decir que son la sal y la pimienta de este disco. Desde las melodías de voz, hasta la percusión, o los instrumentos de viento de metal, recuerdan a música del otro lado del charco. La alegría que transmite una producción tan florida, mezclada con el carácter nostálgico de algunas de las canciones, y la fragancia sencilla y sin artificios en la propia voz de Diego definen claramente el tono de este álbum. Honesto y fácil de escuchar.

Canciones como “Un pueblo de mujeres” o “Soy un zapato que sueña con ser sombrero” dejan notas de carácter y originalidad en la composición, y toda la ironía que quiso permitirse el autor sin salirse del tono amable general del álbum.

Encontramos también una versión de “Como la flor”, una canción de la cantante Selena Quintanilla, artista americana desaparecida a mediados de los noventa. La canción original era una cumbia algo electrónica que gozó de gran éxito comercial, y que da una vuelta casi completa en esta ocasión, trayéndonos los aires de Brasil a través de los acordes de una guitarra española y más percusión.

“Volvería a por ti María” comienza a sonar para echar el ancla de este disco en mares más profundos. La parte instrumental final pone la guinda a una de las mejores canciones de este disco. Muy al estilo del cantautor americano Paul Simon, por cierto. Y quizás una de las canciones más representativas de lo que es este “María” es “Planta de Romero”. Con aires indiscutiblemente suramericanos parece la celebración del amor en su aspecto más doloroso, la ruptura. Como si de un funeral con canciones gospel se tratara, nos encontramos con lagrimas en los ojos y el esbozo de una sonrisa que mira hacia el futuro en forma de esperanza.

Así que en definitiva este disco no defrauda en ningún momento. Sencillo y de impecable factura sonora. Producido con instrumentos acústicos, lo que puede darle una larga vida y recorrido sin estar sujeto al “sonido del momento”, y dirigido a un público que todavía aprecia el valor de una canción sobre todas las cosas. Se antoja indispensable a día de hoy en la discografía de Montoto, y nos abre el apetito para escucharlo en directo y comprobar el estado de forma de este particular músico madrileño, que esperamos llene de conciertos su agenda de este año.

3 Comments

  1. Silvia el 12 enero, 2020 a las 4:53 am

    Me encantan todas sus canciones ❤

    • Montoto el 13 enero, 2020 a las 6:39 pm

      ¡Muchas gracias Silvia! ¡Más canciones por venir! Besos.

  2. Esperanza el 2 marzo, 2020 a las 4:52 pm

    A mí también me gustan mucho. Lo descubrí hace unos días y me representan mucho. Suerte con el nuevo disco

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